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La duda (Doubt) - Cartel

La duda (Doubt)

Título V.O.: Doubt
Año de producción: 2008
Distribuidora: Walt Disney
Género: Drama
Clasificación: Pendiente por calificar
Estreno: 30 de enero de 2009
Director: John Patrick Shanley
Guión: John Patrick Shanley
Música: Howard Shore
Fotografía: Roger Deakins
Intérpretes: Meryl Streep (Hermana Aloysius Beauvier), Alice Drummond (Hermana Veronica), Philip Seymour Hoffman (Padre Brendan Flynn), Viola Davis (Sra.Miller), Audrie J. Neenan (Hermana Raymond), Amy Adams (Herrmana James), Carrie Preston (Christine Hurley)  
Cines donde la proyectan
 

Trailer



Fotogramas de la película

Sinopsis

El colegio de la iglesia de San Nicolás lleva años dirigido bajo la férrea disciplina de la Hermana Aloysius Beauvier. Sin embargo, los cambios sociales de los 60 están llegando a la institución, tanto por las ideas renovadoras del carismático Padre Flynn, como por la admisión de Donald Miller, su primer estudiante negro. Cuando la inocente Hermana James siembra la duda sobre las intenciones de Flynn con el pequeño Donald, la Hermana Aloysius iniciará una cruzada personal para saber la verdad.

"La duda (Doubt)" no es sólo un drama que habla sobre la religión, las convicciones morales y la justicia ciega, es también la adaptación de la aclamada obra teatral de John Patrick Shanley. El autor, cuya experiencia tras la cámara se reduce a "Joe contra el volcán", se lanzó de nuevo a su carrera de cineasta para acercar su historia a un público más general. Y es que Shanley escribió "La duda" para demostrar que no podemos estar seguros de nada, que la realidad tiene varias caras, y mucho más cuando hay un enfrentamiento entre viejos valores morales e ideas renovadoras.

El reparto de la película ha sido uno de los grandes triunfadores en las nominaciones de los Oscar. La gran Meryl Streep (Mamma Mia!) aspira a su tercera estatuilla dando vida a una monja estricta que se ve envuelta en una encrucijada moral. Le acompaña otro flamante aspirante al galardón, Philip Seymour Hoffman, especializado en papeles muy complejos psicológicamente, como el de "Antes que el Diablo sepa que has muerto". Dos secundarias de lujo, Amy Adams (Encantada) y Viola Davis (Noches de tormenta), también optan al Oscar en su categoría. La terna de nominaciones se completa en el apartado de Mejor Guión Adaptado.

 

Crítica

"La duda" no es una película sobre la pederastia clerical, ni lo es sobre la moralidad descuidada, cínica e hipócrita de ciertos sectores de la Iglesia Católica. En realidad "La duda" no es nada de aquello que sugiere su hilo argumental, ni una película de misterio, ni sobre los mecanismos internos de la autoridad, ni sobre corrupteleas institucionales ni sobre el peaje de la estabilidad emocional ni nada de eso. "La duda" es un salón de espejos, una película de superficie desnuda que muestra impúdicamente sus vergüenzas desde el primer minuto. Cine de ese que taladra conciencias sucias y que se descubre disertando en una dinámica interactiva sobre la naturaleza misma de la verdad.

La segunda película de John Patrick Shanley es una ficción venenosa sobre la raíz misma de la incertidumbre. La incertidumbre es el qué pero también el cómo, es la razón de ser y a la vez el instrumento de primera necesidad que da la clave para leer el lodazal existencialista de la película. La información se antoja irrelevante y la verdad, como es de rigor, también. La clave del rompecabezas es lavoluntad superior que opera detrás de ella, la subjetividad que la manipula y desguaza a su antojo distorsionándola al punto de privarla de cualquier elemento de objetividad.

Por todo eso "La duda" exige un visionado activo, no basta con entrar en el juego, hay que desmontarlo para adivinar el funcionamiento diabólico del mecanismo. Tampoco será plato de gusto para espectadores impacientes que exigen respuesta a toda pregunta formulada. Shanley no da ni una sola, su película es un bombardeo de preguntas sin respuesta, una batería de interrogantes que otorgan un espacio insólito a la subjetividad de cada quién.

Hay un cura sospechoso de abusos a menores y una monja inquisidora dispuesta a derribarlo caiga quien caiga, pero a Shanley le interesa sólo el conflicto de poder, el galimatías de autoridad y la verdad múltiple, que es aquélla de caras mil construida a base de prejuicios. Hay tantas verdades como personajes: una para el párroco ambiguo, otra para la implacable madre superiora , otra para su atónita y desconcertada discípula, otra para la madre del crío presuntamente objeto de abuso y otra para el chaval que desencadena el seísmo.

Shanley construye así un mosaico magnético de psicologías en colisión que, a la larga, da luz a un tratado en miniatura y admirablemente sutil sobre el oscuro cariz del alma y de la propia condición humana. Y lo hace sorteando todas y cada una de las convenciones del lenguaje teatral, trascendiendo a las limitaciones escénicas de un texto que hacina el desarrollo del drama a dos estancias. "La duda" es una de esas películas que triunfan rotundamente en la transición del teatro al cine precisamente por eso, por la afortunada reconversión, por la acertada relectura del texto acomodándolo a las convenciones de un lenguaje absolutamente diverso.

La puesta en escena es absolutamente cinematográfica gracias al cuidado tratamiento de la transición entre secuencias principales, a la movilidad de la trama dentro de un marco espacial mucho más amplio y a la visualización nada anecdótica de escenarios, situaciones y personajes que en el montaje teatral permanecen elípticos. Pero "La duda" es, por encima de todo, cine de actores, y semejante nivel de excelencia es sólo culpa de un elenco monstruoso. Si yo tuviera voto Meryl Streep, Philip Seymour Hoffman y Amy Adams se irían con el Oscar bajo el brazo el próximo 22 de febrero copando las categorías de interpretación. Su duelo a tres es del género memorable. Shanley podría ser un cineasta infame y estar tranquilo, "La duda" seguiría siendo, gracias al trío, una buena película.

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